¿Quién se hace cargo de la caca?

Si sos un hombre en videojuegos, escuchá:

TE GARANTIZO que conocés a alguien que acosó a (al menos) alguien sexualmente. Porque también les conozco.

Hay un problema de acoso en los videojuegos. No, no es el único problema y es un problema que en teoría preocupa a nuestros pares, que en teoría va a dejar de pasar eventualmente porque en teoría nos solidarizamos con las víctimas. En teoría si denunciás a alguien que te acosó tus colegas van a responder porque siempre te juran que si alguien te hace algo lo cagan a piñas. En teoría los espacios virtuales y presenciales en los que te podés juntar a hacer videojuegos, a intercambiar conocimiento y hacer networking son seguros. En teoría nadie aprovecha la presencia de cuatro mujeres en un evento para negar que somos minoría. En teoría una mujer puede ir a un evento de videojuegos sin que le saquen una foto a su culo y la suban a internet. En teoría se puede ir a una cena con colegas sin que nadie haga “chistes” misóginos. En teoría dos hombres interesados en hacer videojuegos pueden ir a una fiesta de desarrolladores y besarse sin que nadie los moleste.

En teoría a todos nos preocupa la igualdad en el desarrollo de videojuegos, pero en la práctica no hacemos lo suficiente, porque hacer lo suficiente es difícil y a veces incluso es difícil determinar la medida de lo suficiente, porque podemos hacer muchísimas cosas con preocupación y cuidado y que no alcance.

https://twitter.com/twoscooters/status/927496005913923584

Estoy teniendo uno de esos días en los que quiero llorar y gritar NO ESTAMOS HACIENDO LO SUFICIENTE PARA APOYAR A LAS MUJERES EN LA INDUSTRIA DE LOS JUEGOS.

Es difícil empezar a tener conversaciones sobre clasismo, sexismo, racismo, xenofobia y capacitismo en tus círculos personales y profesionales. Es difícil porque nos gusta creer que estas cosas ya no pasan y que lo que estamos reclamando es una gilada. Es difícil porque hablando de estas cosas puede que te des cuenta de que sos un opresor y nadie quiere ser el malo.

Esto no pasa solamente en videojuegos, pero cuando Junot Díaz nos dice en MFA vs. POC que En mi taller había una creencia casi lunática de que la raza ya no era una fuerza social importante (¡es la clase!). En mi taller nunca exploramos nuestras identidades raciales o cómo impactaban nuestra escritura—en lo absoluto. Nunca tuvimos ningún tipo de instrucción en ese área—en lo absoluto. Mierda, en mi taller nunca hablábamos sobre raza excepto en las ocasiones especiales en las que alguien quería argumentar que las “discusiones raciales” eran exactamente las discusiones que un escritor serio no debería tener. está describiendo exactamente lo que sucede en videojuegos y no aplica sólo a la raza, también aplica al género y a muchas otras formas de opresión.

Es difícil decidir que en tu comunidad vas a dejar de tomar cualquier comentario excluyente como una diferencia de opinión y vas a empezar a tomar esos comentarios como los actos de discriminación que son. Es difícil porque cuando no formás parte del grupo de los oprimidos no te das cuenta de que la discriminación es una forma de abuso y que los comentarios discriminatorios no son un incidente aislado, sino que son una forma de tantear límites y encontrar nuevas formas de escalar el abuso.

“pero pensá en la tecnología que perderíamos si sacamos a los chabones blancos abusivos”

uh sip, pensá en toda la tecnología copada de sus víctimas que ya nos perdimos

Zoe Quinn en su libro Crash Override: How Gamergate (Nearly) Destroyed My Life, and How We Can Win the Fight Against Online Hate nos explica por qué la discriminación no cuenta como una diferencia de opinión. Es importante remarcar que las amenazas, imágenes íntimas no consensuadas (conocidas vulgarmente como revenge porn), y el acoso no están protegidas por la libertad de expresión, y aún si lo estuvieran, las compañías privadas no son el gobierno. Pensá a cuántos acuerdos de Condiciones de Servicio (Terms of Service) consentiste—estas son compañías, y nosotros somos sus clientes. Están autorizadas a crear y aplicar sus Condiciones de Servicio, y nosotros estamos autorizados a llevar nuestros asuntos a otro lado. Te pueden banear por discursos de odio. Te pueden banear por amenazas vagas. Te pueden banear por llenar todo de mensajes sobre pastillas para el pito. Si quieren banear a cualquiera, pueden hacerlo. Es su derecho.

El abuso virtual no es un problema de derechos, es un problema de calidad.

Es difícil ponerse del lado de las víctimas, de los oprimidos y tomar medidas concretas. Es difícil porque muchas veces los opresores son tus amigos, o los conocés desde hace mucho, o hicieron una obra maravillosa, o aportan a la comunidad en otra forma y nos encantaría creer que con eso compensan los abusos que perpetraron.

Por ejemplo, Isaac Asimov le tocaba el culo a las chicas en las convenciones de ciencia ficción, pero los organizadores de estas convenciones no lo echaban, sino que echaban a los denunciantes. Estas convenciones son un lugar históricamente inseguro para las mujeres. Cuando pasó algo parecido en videojuegos se creó un código de conducta para eventos, pero no todos los eventos adhieren al código, ni se aplica de forma uniforme.

Isaac Asimov, recordatorio de que las denuncias por abuso sexual nunca arruinaron la carrera de nadie. Sí, tocar culos sin consentimiento es abuso sexual.

Es difícil no cargar a los oprimidos con todo el trabajo de terminar con su opresión. Es difícil porque creemos que si falta gente en un espacio, sólo hace falta darle un lugar físico y listo, pero la realidad es que si falta alguien en un espacio es porque ese espacio no es seguro para esa persona y no sólo tenemos que garantizar el espacio físico que pueda ocupar una persona, sino que también tenemos que garantizar que ese espacio sea seguro para la persona que vaya a ocuparlo.

Github armó un comité de diversidad que se empezó a desmoronar porque el comité estaba aislado del resto de la compañía. En videojuegos, DUVAL cada tanto decide tratar de frenar el sexismo reinante en su comunidad y para eso designa a una administradora mujer, pero como el resto de la administración no está de acuerdo en cómo fomentar la diversidad, ni en si es o no necesario que la comunidad sea un espacio seguro, todo el trabajo queda en manos de esta administradora que se agota y se va. Lo sé, porque yo fui una de esas administradoras y no sólo abandoné la administración, sino que también abandoné el grupo.

Es difícil hacerse cargo del rol que tenemos en facilitar los abusos, pero mucho más difícil es ser oprimido y abusado. Es difícil ir a un evento con miedo de que te pase algo y los organizadores no sepan responder por complicidad o negligencia. Es difícil denunciar un abuso, en especial cuando el ambiente es chico y todos se conocen entre sí, pero no te conocen a vos. Es difícil hablar, pero también es difícil agachar la cabeza porque necesitás que tu carrera avance para no morirte de hambre. Es difícil hacerse amiga de alguien para que después esa persona traicione tu confianza y se crea que vos, tu cuerpo, tu trabajo, tu tiempo, tus ganas le pertenecen. Es difícil tragarse la bronca, pero también es difícil gritar. Cuando estás entre les oprimides TODO es difícil, hasta existir es difícil. Por eso vivimos en los márgenes, pero nos encantaría vivir en cualquier otro lugar, nos encantaría poder existir en paz. ¿Nos vas a ayudar aunque sea difícil?